"No sabemos andar, pero poco a poco encontramos los andares. Yo tuve suerte de tener 4 andares.
1. Mis primeros andares poco antes de nacer. Un andar de pasos rápidos que al llegar a la adolescencia fue cogiendo un aire travieso.
2. Años mas tarde, mis segundos andares, con mi primera pierna ortopédica-mecanica. Un andar más tosco, tipo muelle. Hizo desaparecer la risa.
3. Más tarde me cambié a pierna hidráulica. Ese andar era mas cantarín, como de un musical. Comenzé a reír a carcajadas cortas, pero deslizantes. Fue cuando me di cuenta de que de que la risa estaba conectada con el andar.
4. Ahora llevo una pierna electrónica y el andar y la risa parecen absolutamente conectados. Lo mas curioso es que por la noche tengo que cargar la batería y a veces dudo si conectar el móvil, el ordenador o la pierna." Albert Espinosa.
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